jueves, 8 de octubre de 2015

En el Camino

El bueno de Tobías llevaba unas tres horas largas apostado en su rama favorita. Era una rama ancha y cómoda, bien rodeada de frondoso follaje y desde la que se dominaba el camino hacia la ciudad.
Muy en el fondo sabía que no estaba bien robar a los viajeros, pero que caray, el también tenía derecho a vivir y el trabajo de salteador de caminos se le daba realmente bien. Sólo era necesario tener paciencia, un escondite confortable y aptitud para la puesta en escena. Además, nunca hacía daño a los asaltados, bueno, casi nunca, pero uno tiene que mantener una reputación.

Un movimiento en el camino, apenas un borrón imperceptible en las lomas de la colina, le dijo a Tobías que la espera había terminado: Un viajero, solitario y sin escolta, su tipo de cliente favorito. Así pues esperó pacientemente a que el “afortunado” terminara de recorrer la distancia de la colina al árbol donde le esperaba.

-¡Ajá! -Profirió Tobías mientras de un ágil salto bajaba de la rama- ¡la bolsa o la vida viajero!

El viajero, un joven de no más de catorce primaveras, no pareció alterarse, observando a su asaltante con gesto tranquilo y con cierto fastidio en la mirada. Esto desconcertó a alguien acostumbrado al miedo en los ojos y a las súplicas de sus víctimas ¿Se habría olvidado de algún detalle? –se preguntó mientras repasaba mentalmente- No, estaba todo perfecto: cara embozada con su capa oscura, espada corta desenvainada y amenazante, entrada dramática y dicción perfecta.

-¡He dicho que la bolsa o la vida! –Insistió- ¡No quieras hacer esto por las malas!

-Por las malas –repitió el joven al tiempo que realizaba un simple gesto con su mano derecha.

Un destello, un gruñido y lo siguiente que supo el asaltante es que el polvo del camino sabía particularmente mal y que un animal grande y peludo gruñía subido a su espalda.

-Seguiré mi camino, si te levantas eres comida para lobos –advirtió el viajero-

Mucho rato después, aun tumbado en el suelo en mitad del camino y rezando a dioses en los que no había creído hasta entonces, Tobías levanto la cabeza y consiguió mascullar entre dientes: ¡Malditos magos!

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Detalles

Plano: Propio, aun por describir

Carta usada: Lobos de la Tundra



BONUS: Carta de Tobías, confeccionada con Magic Set Editor 2, usando una imagen encontrada en este ENLACE


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