Los muelles de la ciudad nunca habían sido un lugar particularmente seguro, pero por la noche solamente aquellos que tenían negocios que cerrar se aventuraban en ellos, como Bloch y su cliente, quien le había contratado por una cuantiosa suma.
Llegada la hora y tras un vetusto almacén de salazón, que olía peor que si hubieran dejado simplemente pudrir el pescado, aparecieron dos hombres de entre la sombras. El más alto de los dos iba obviamente armado pese a que intentaba ocultar el hecho con su voluminosa capa mientras el más bajo y corpulento llevaba ambas manos bien visibles y ningún puñal al cinto. Sin embargo, parecía claro que era el que mandaba.
Cuando estuvieron cerca ambas partes seguían manteniendo la distancia, estaba claro que la presencia de Bloch no era bienvenida, como podía deducirse de la mueca que el más bajo de los recién llegados le dedicó.
-¿Quién es este que te acompaña, Malik?
-Mi garante ¿no pensarías que vendría al puerto solo y desarmado como me habías pedido, verdad?
-Bueno, vayamos al grano ¿traes el oro?
-¿Traes tú lo que me prometiste?
El pequeño hombretón saco una bolsa de terciopelo de una de sus mangas y la exhibió, como intentando provocar una reacción en el comprador –puro pétalo de loto- a lo que el llamado Malik respondió mostrando otra bolsa –dos onzas de oro-.
Ambos dieron un paso al frente, dejando a distancia a sus acompañantes. Se comprobó el contenido de sendas bolsas y estas cambiaron de manos con presteza.
Realizado el intercambio Bloch pudo notar como las energías de la magia acudían al sombrío callejón. Era una trampa, como su muy cauto cliente había intuido. Las manos del traficante de artefactos empezaron a crepitar con fuerza y un arco eléctrico de gran potencia salió despedido buscando la espalda de Malik. Bloch actuó con serenidad, desplazando ambas manos en un gesto amplio. El relámpago no llegó nunca a su objetivo, se desvaneció dejando un fuerte olor a ozono y el traficante y su guardaespaldas huyeron tan rápido como les pudieron llevar sus piernas.
Bloch sonrió con aire de suficiencia, sólo conocía un único hechizo, pero mientras ni sus clientes ni los otros magos supieran ese pequeño detalle, podría seguir ganándose bastante bien la vida.
Detalles
Plano: Propio, aun por describir
Cartas usadas:Pétalo de Loto, Relampago, Contrahechizo



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